Uno
de los prejuicios lingüísticos típicos es que existen lenguas
fáciles y otras difíciles. La verdad es que cualquier lengua es
fácil para los hablantes nativos de esa lengua.
Ningún
estudio científico demuestra que existen lenguas más difíciles que
otras, por lo que no debemos tomar nuestra visión particular de una
lengua como patrón de medida total. Por ejemplo para un
hispanohablante
es
mucho más fácil aprender italiano que chino,por el simple motivo de
que ambas lenguas tienen cercanía genética al ser dos lenguas
romances,pero a la vez están muy lejanas del chino. Para un chino
sería igual de difícil,por ejemplo,aprender español o italiano.
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